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JOINTZIPA: Los segundones mas grandes de colombia

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Este blog es un acopio de relatos delirantes, fruto de un estado de beodez y alucinación.

martes, enero 16, 2007

Los segundones mas grandes de colombia


10) El Costeño.

Amigo fiel de Juan Ramón Vargas, Ramiro Asprilla o “El Costeño” fue la representación más clara de la amistad en la televisión colombiana. Siempre estaba presente en cualquier problema que los Vargas tuvieran, no necesariamente para dar una mano, pero sí para recordarle a toda la familia el lío en el que estaban metidos. Le preguntaba a “Moncho” cuándo íbamos a conocer al Tuto Barrios, por qué la Tía Loli seguía hablando de Pepita Mendieta y por qué había que aguantarse las “herculadas” de Herculitos, el novio de la Prima Dona. Se sentó al lado de “Moncho” a pensar en las palabras terminadas en “aco” que necesitaba Teresita para el colegio, y fue el encargado de recordarles a los Vargas que si seguían dejando la puerta abierta se les iban a meter los ladrones (cosa que finalmente pasó). Sin tener cálculos oficiales, el Costeño debió ser el personaje que más veces pronunció la legendaria frase homónima de la serie al final de cada capítulo. Un día en los 90 el costeño tuvo diferencias con los realizadores y el Costeño dejó la casa de los Vargas para siempre. Fue reemplazado por un insulso cubano y desde ese día la serie nunca volvió a ser la misma. Pero cuando recordamos a los Vargas, siempre pensamos en el costeño entrometido y “bacán” que ayudó a sembrar la leyenda.



9) Cesarión.

A diferencia de otros segundones, que no tuvieron más opción, éste decidió serlo. Y a diferencia de la mayoría de los aquí citados este segundón no genera simpatía, sino tal vez algo de desespero. El escudero de José Gabriel es tan o más desesperante que el protagonista principal y entre aguantarse a José Gabriel lagarteando al político de turno y ejerciendo el “flirt” o galanteo con la reina o modelo respectiva; o ver a Cesarión dirigiendo una orquesta de manera fingida, o haciendo muecas y metiendo la cucharada donde no lo llaman, a veces es mejor huir o pegarse un tiro.Pero la pregunta que habría que hacerse es: por qué un actor de relativo éxito (con papeles como el del “Jibarito”) decidió convertirse en el lagarto principal del programa de, a su vez, el lagarto principal de Colombia. No tengo la respuesta, pero ya son muchos años, así que supongo que ese papel le viene bien.



8) El Topolino Zuluaga.


Podríamos decir que en este conteo ningún segundón se sintió tan bien con su papel, como Jaime Zuluaga, haciendo del legendario “Topolino”. Y es que el “Topolino” fue el fiel ayudante de obra del maestro Salustiano Tapias, (encarnado por Humberto Martínez Salcedo, cuya inteligencia y sagacidad no pasó a su hijo), aquel sabio personaje que se volvió por muchos años la conciencia política y social del colombiano promedio, dándonos una lección de humor político todos los sábados por la noche (cuando Sábados Felices era un programa de humor fino y no una barata colección de parodias de los realities de turno, hechos por su canal). Cada sábado el maestro Salustiano nos enseñaba acerca de la economía, la política y la vida en general, mientras le echaba palustre a cualquier cosa desde una escalera. Pero ninguna de las respuestas del maestro Salustiano hubiera podido darse sin la insaciable e ingenua curiosidad del Topolino, quien era el encargado de jugar el papel del colombiano promedio que no entendía porque cada día le cobraban mas impuestos y él estaba más pobre. La unión de estos dos personajes a veces se extrapolaba a la personificación de Don Quijote por parte de Martinez y de Sancho por parte de Zuluaga. Pero ya fuera como Sancho o como el Topolino, nunca olvidaremos aquellos diálogos entre dos personajes que le llevaron sabiduría a la televisión colombiana.



7) Egidio Cuadrado.


Este es el caso de un segundón “tardío”. Egidio fue, durante muchos años un importante acordeonista colombiano de mucho renombre y precisamente por eso, fue llamado para hacer parte de la serie “Escalona”, en donde hizo el papel del fiel acordeonista del protagonista. El éxito fue tal que la unión Vives/Cuadrado siguió para más discos fuera de la novela y fue fundamental en la consolidación del samario a nivel internacional. Quince años después Carlos Vives es un artista de talla mundial, famoso en todo el mundo, un genio de la fusión y el encargado de llevar la música colombiana a otro nivel. Egidio es simplemente su acordeonista. Poco y nada de crédito se le da al hombre que en definitiva le imprimió el sonido a la música que Vives internacionalizó. Pero claro, Egidio no se hace rastas ni sale en shorts. Desde aquí le hacemos a Egidio, un grande de la música, el homenaje que se merece.



6) El Bocha Jiménez.

Sobre este personaje alguien ya escribió un perfil, así que me remitiré a lo escrito en el “bestiario del balón” por parte de SCU:“A diferencia de otros que ahora cautivan incautos del dial, el “Bocha” es un auténtico animal de fútbol. Lo suyo no es ni el FM, ni la tele, ni los lugares de esparcimiento bogotanos. Mientras otros advenedizos que han aparecido con la firme intención de desplazar con su impresionante repertorio de sandeces a la querida vieja guardia de la prensa deportiva nacional dedican el sábado al desenguayabe después de una noche de excesos en Danzatoria, Lola o similares, no hay sábado en que el buen Bocha no lleve su micrófono a cualquiera sea la cancha bogotana en donde este programado un partido de la B, la C o en la que tenga lugar cualquier cita del fútbol aficionado capitalino. Al respecto se ha llegado a afirmar que posee el don de la ubicuidad: expertos aseguran haberlo visto en una misma tarde, a la misma hora, en el Campincito y en el Luis Carlos Galán de Soacha. Sobre este tema aún hay dudas, pero hay otro que no admite discusión: lo suyo no es el descanso, el esparcimiento. Es claro que no se conoce aún el día en que su voz no haya sido transportada por las ondas hertzianas del a.m. bogotano. Fútbol aficionado o de primera B los sábados, preámbulo, partido y post-partido profesional el domingo para el lunes muy a las cinco de la mañana estar dispuesto a asumir su sempiterno rol de áulico, de “Smithers” del tiránico Mr. Burns manizalita que todos conocemos. Su dura jornada sólo termina entrada la noche cuando finaliza “fanáticos de la noche”, programa que sirvió para reunirlo con uno de su estirpe, con el Bocha Jiménez del ciclismo: Hector Palau Saldarriaga. Modesto, sin más aspiración que continuar recorriendo el camino de la purificación que el mismo eligió, no tiene problemas en cederle todo el protagonismo a sus compañeros de programa y de transmisión. Sin rechistar, asiente todo lo que su jefe afirma, en una actitud de total desprendimiento, de renuncia al ego, tan visible e irritante en el caso de su alopécico superior. Paciente, sólo interviene cuando es necesario y siempre para aportar el dato preciso que hacía falta o el concepto acertado que la lógica grecocaldense de su compañero de transmisión no logra acuñar. En estos días aciagos de Tutos, Casales y Marocos, el Bocha Jiménez se erige como todo un referente, como un ejemplo de profesionalismo, seriedad y rigor. Un faro que brilla con luz propia en un mar de chabacanería.



5) Maria Leona Santodomingo.

El malogrado Jaime Garzón logró a través de sus programas crear una imagen que cada año se torna más legendaria, y tal vez el programa que consolidó esa imagen fue QUAC: el noticero. Pero debemos recordar que todo el histrionismo del programa no quedaba exclusivamente en manos de Garzón, ya que su compañera de set María Leona Santodomingo (encarnada maravillosamente por Diego León Hoyos) le daba al noticiero el equilibrio que éste necesitaba. El “espacio para el humor” no hubiera sido nunca el mismo sin las risas de María Leona, quien además siempre tenía el comentario perfecto para presentar a John Lenin, Godofredo Cínico Caspa o Inti de la Hoz. Recordemos también que fue Hoyos el encargado de personificar al en ese entonces fiscal Alfonso Valdivieso, haciendo énfasis en su baja estatura. Siempre que se piensa en Quac se piensa en Jaime Garzón, pero no debemos olvidar el trabajo silencioso y brillante de uno de los (o en este caso las) mejores segundon@s de la historia.



4) Fabio Parra.


Siempre estuvo ahí, como un fiel escudero, viendo desde atrás la rueda del caballito de acero de Lucho Herrera. Si tratamos de hacer una imágen en nuestra mente de las transmisiones de aquellos años dorados del ciclismo en tierras europeas, recordaremos en primerísimo plano la cara de El Jardinerito, el letrero de “tete de la course” y algunos metros mas atrás, al buen Fabio pedaleando. El gregario más famoso de la historia, sin serlo realmente, no sólo porque Lucho y Fabio no eran del mismo equipo sino porque las condiciones y palmarés (recordemos que fue el novato del año en el Tour de Francia) del crédito de Sogamoso le hubieran dado para ser el mejor deportista de su generación. Pero el destino le jugó la mala pasada de ubicarlo en el mismo período de la historia con aquel monstruo que fue Lucho, haciendo que históricamente pensemos en aquellas gestas con el nombre de Herrera primero, seguido de un antipatiquísimo “y”, reservado exclusivamente al pobre Fabio. “¿Usted se acuerda de esa época de los ciclistas con Lucho Herrera Y Fabio Parra?”. La frase nunca se pronuncia al revés. Tal vez el único consuelo de Fabio Parra es que al menos, no es Martín Ramírez.

3)Pachito.


No hay mucho que agregar, sólo que no todos los segundones merecen ser recordados con cariño, y que a veces el segundón puede ser más peligroso que el principal. Nunca olviden que no hay nada peor que un bobo con poder (y si es lengüisopa peor).



2)Bernardo Redín.

De nada le sirve ser el máximo goleador de Colombia en los mundiales (junto al Tren Valencia), o haber sido uno de los jugadores de mejor técnica en los últimos 30 años, para el imaginario colectivo colombiano Redin fue, es y será “el socio del Pibe Valderrama”. El “Benny” tuvo la desgracia no sólo de ser contemporáneo del jugador colombiano más famoso de todos los tiempos (después discutimos si el mejor) sino sobre todo de haber hecho dupla con él en el Deportivo Cali y la Selección Colombia, en donde su papel en la historia quedó relegado a ser el hombre que le hacía “la segunda” al Mono, a pesar de que muchas de las gestas gloriosas del cuadro azucarero en esa época empezaron de los pies del jugador Vallecaucano. Y aunque después esta unión balompédica de ébano y marfil se separó, y Redín tuvo más de 10 años de carrera sin la sombra rizada del de Pescaito, aquel remoquete de socio nunca se fue. Desde aquí un homenaje a un futbolista cuyo nombre estará históricamente pegado al de otro.

1) Eutimio Pastrana Polanía.

Nadie como él. Ningún segundón más famoso, más querido, más legendario. Es el segundón por excelencia, y sin embargo como segundón logró tener nombre propio. Tuvo que lidiar con el lastre de que el nombre de la serie fuera precisamente el de su socio, poniéndolo en desventaja de entrada. Él, sin embargo, supo mantenerse firme y fue compañero de desventuras de su socio hasta el último día de la serie. Siempre juntos en el taller, Eutimio nunca perdió oportunidad de decirle a su “socio” cómo en su tierra opita él era un berraco. No importaba que la historia de amor entre el Chinche y Elvia ocupara la atención de la serie. Siempre se las arregló para que nos interesáramos por él y Rosalbita, o por su familia. Torpe, inseguro, ingenuo, Eutimio hizo que todos nos identificáramos con él más que con cualquier otro personaje. Incluso alcanzó a tener su propia serie, pero como todos los programas derivados del Chinche no duró mucho. Sólo sirvió para dejarnos claro que Eutimio Pastrana Polanía tiene vida propia. En su tierra y en cualquier lado donde se haya visto un capítulo del Chinche.

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